Las temperaturas de funcionamiento más bajas benefician la integridad y la recauchutabilidad de los neumáticos.
Mayor resistencia a desgarros y laceraciones.
Menor posibilidad de daños accidentales en la carcasa.
Las temperaturas de funcionamiento más bajas benefician la integridad del neumático y su aptitud para recauchutado.
Mayor resistencia a las rasgaduras y cortes.
Menor posibilidad de daños accidentales a la carcasa.